jueves, 1 de octubre de 2015

ALGUNOS COMUNICADOS DE FREEDOM CLUB

Algunos de los comunicados de Freedom Club[1]

Los tres textos siguientes son una muestra de los comunicados enviados por el grupo terrorista Freedom Club (FC) a diversas personas y organizaciones a lo largo de los años 80 y 90 del siglo XX. El hecho de publicarlos aquí no implica que Último Reducto comparta necesariamente la estrategia seguida por FC. 


Fragmento de una carta enviada al San Francisco Examiner (Diciembre 1985)

1.      El objetivo de Freedom Club es la completa y definitiva destrucción de la sociedad industrial moderna en todo el mundo. Esto significa que dejará de haber aviones, radios, drogas milagrosas, carreteras asfaltadas, etc. Hoy en día un cada vez mayor número de personas comienza a considerar que el sistema industrial-tecnológico es el mayor enemigo de la libertad. Se podrían citar muchas pruebas de este cambio en las actitudes. Por el momento, bastará con mencionar una estadística. “Según una encuesta de enero de 1980, sólo el 33 por ciento de los ciudadanos de la República Federal alemana [Alemania Occidental] cree aún que el desarrollo tecnológico traerá más libertad; el 56 por ciento piensa que lo más probable es que nos haga menos libres”. Esto procede de “1984: Decade of the Experts?” –un artículo de Johanno Strasser que aparece en 1984 revisited: Totalitarianism in our century, editado por Irving Howe y publicado por Harper & Row, 1983. (Este artículo en su totalidad ayuda a mostrar el grado en que la tecnología se está convirtiendo en un objetivo de la rebelión social).
2.      La falsedad de las viejas ideologías revolucionarias centradas en el socialismo se ha hecho patente. De ahora en adelante el impulso de la rebelión irá dirigido contra el propio sistema industrial-tecnológico y no a favor o en contra de cualquiera de las ideologías que se supone que gobiernan la administración de dicho sistema. Todas las ideologías y sistemas políticos son fraudes. Todos acaban dando como resultado únicamente el aumento del poder de ciertos grupos especiales que no hacen otra cosa que dominarnos a los demás. Sólo hay una forma de evitar dicho dominio, y es aplastar el sistema en su totalidad y apañárselas sin él. Es mejor ser pobre y libre que ser esclavo y vivir sometido toda la vida.
3.      Ninguna ideología o sistema político puede eludir los hechos patentes de la vida en la sociedad industrial. Dado que cualquier forma de sociedad industrial requiere un alto nivel de organización, todas las decisiones han de ser tomadas por una pequeña élite de líderes y expertos que necesariamente ejerzan todo el poder, independientemente de todas las ficciones políticas que se puedan defender. Incluso si los motivos de esta élite fuesen completamente altruistas, aún TENDRÍAN que explotarnos y manipularnos para, simplemente, mantener el sistema en marcha. Por tanto, el mal está en la propia naturaleza de la tecnología.
4.      El hombre es un animal social, está hecho para vivir en grupos. No obstante, sólo en PEQUEÑOS grupos, digamos de hasta 100 personas, en los que todos los miembros se conocen estrechamente unos a otros. El hombre no está hecho para vivir como un átomo insignificante dentro de una vasta organización, que es la única manera de la que puede vivir en cualquier forma de sociedad industrializada.
5.      Freedom Club es estrictamente anticomunista, antisocialista y antiizquierdista. Una de las razones para ello es que la izquierda tiene un largo historial en lo que respecta a subvertir inintencionadamente (cuando no de forma intencionada) movimientos rebeldes de cualquier tipo y transformarlos en movimientos izquierdistas. Hasta ahora, el izquierdismo ha tenido fama de ser LA ideología de la rebelión, de modo que es muy probable que muchas de las personas que se unan a un movimiento rebelde sean de izquierdas. En el momento que un número suficiente izquierdistas se haya unido a dicho movimiento, éste adquirirá un tufillo izquierdoso que atraerá a más izquierdistas aún hasta que el movimiento se convierta meramente en otra secta socialista. Por consiguiente, Freedom Club debe desvincularse completamente de cualquier forma de izquierdismo. Esto no implica de ningún modo que seamos un movimiento derechista. Somos apolíticos. La política sólo desvía la atención del problema real.
6.      No crean que somos sádicos, que buscamos emociones fuertes, ni que hemos adoptado el terrorismo a la ligera. A pesar de ser jóvenes, no somos impulsivos. Nos hemos convertido en terroristas sólo tras considerarlo muy seriamente.
La anterior declaración sólo da una idea muy incompleta de nuestras metas y motivos. Los explicaremos más ampliamente en comunicados posteriores.

Carta a Tom Tyler[2]

El problema de los psicólogos es que al comentar lo que la gente dice o hace a menudo se concentran exclusivamente en las motivaciones no racionales que hay tras un discurso o una conducta. Sin embargo, el comportamiento humano tiene tanto un componente racional como otro irracional, y los psicólogos no deberían subestimar el componente racional. Así que si usted se toma la molestia de leer nuestro manuscrito y hacer cualquier reflexión posterior acerca de el caso “unabomb”, le sugerimos que no debería considerar nuestras  acciones sólo como síntomas de algún problema social o psicológico; debería también prestar atención a la sustancia de los asuntos que tratamos en el texto. Usted podría hacerse a sí mismo, por ejemplo, las siguientes preguntas:
¿Cree usted que es probable que tengamos razón, de forma general, acerca del tipo de futuro que la tecnología está creando para la raza humana?
Si usted cree que estamos equivocados, entonces, ¿por qué lo cree? ¿Cómo contestaría usted a nuestros argumentos? ¿Puede usted esbozar para la sociedad tecnológica futura un escenario PLAUSIBLE que no tenga las características negativas indicadas en nuestro escenario?
Si usted cree que es probable que tengamos razón acerca del futuro, ¿considera usted aceptable ese tipo de futuro? Si no es así, entonces ¿qué cree usted que se puede hacer al respecto (si es que cree que se puede hacer algo)?
¿Cree usted que nuestro análisis de los problemas sociales PRESENTES es aproximadamente correcto? Si no es así, ¿por qué? ¿Cómo contestaría usted a nuestros argumentos?
Si usted cree que hemos identificado algunos de los problemas sociales correctamente, ¿cree usted que puede hacerse algo al respecto? ¿Mejorarán o empeorarán con un crecimiento y progreso continuados?

Carta a David Gelernter[3]

Dr. Gelernter:
La gente con títulos académicos superiores no son tan listos como ellos se piensan. Si usted hubiese tenido algo de cerebro se habría dado cuenta de que hay mucha gente ahí afuera a la que le ofende amargamente el modo en que los “tecnofrikis”[4] como usted están cambiando el mundo y no habría sido usted tan tonto como para abrir un inesperado paquete procedente de un remitente desconocido.
En el epílogo de su libro Mirror Worlds, intentó usted justificar sus investigaciones afirmando que los avances que usted describe son inevitables y que cualquier persona con estudios universitarios puede aprender la suficiente informática como para competir en un mundo dominado por ordenadores.  Por lo que parece la gente sin un título universitario no cuenta. Sea como sea, saber de informática no hará que nadie pueda evitar la invasión de su privacidad (por medio de ordenadores), la ingeniería genética (a la que los ordenadores han hecho una importante aportación), la degradación medioambiental debida a un crecimiento económico excesivo (los ordenadores contribuyen notablemente al crecimiento económico) y demás.
Y en lo que respecta al argumento de la inevitabilidad, si los avances que usted describe son inevitables, no son inevitables en el mismo sentido en que la vejez o el mal tiempo son inevitables. Son inevitables solamente debido a que “tecnofrikis” como usted hacen que lo sean. Si no hubiese ningún experto en informática no habría ningún  progreso en informática. Si usted afirma que hay una justificación para seguir con sus investigaciones ya que los avances que implican son inevitables, entonces usted también podría decir que el robo es inevitable y que, por tanto, no deberíamos culpar a los ladrones.
Sin embargo, nosotros no creemos que el progreso y el crecimiento sean inevitables.
Diremos más cosas acerca de esto en otra ocasión.
FC





[1] Traducciones de un fragmento de "Letter to San Francisco Examiner", de "Letter to Tom Tyler" y de "Letter to David Gelernter". Originales en inglés. Traducido por Último reducto.
[2]Tom R. Tyler es profesor de psicología social en la Universidad de California-Berkeley. Nota del traductor.
[3] David Gelernter es un escritor y profesor de informática de la Universidad de Yale. Fue herido por una de las bombas enviadas por FC. N. del t.
[4] “Techno-nerd” en el original. N. del t.

miércoles, 25 de marzo de 2015

CRÍTICA A ITS

Algunos comentarios en referencia a los comunicados de Individualidades Tendiendo a lo Salvaje.[1]


Tras leer los cinco comunicados que Individualidades Tendiendo a lo Salvaje[2] (I.T.S. en adelante) ha hecho públicos en http://liberaciontotal.lahaine.org, Último Reducto (U.R. en adelante) desea hacer algunos comentarios acerca de estos textos:[3]           
U.R. no va a entrar aquí en el manido y normalmente estéril debate acerca de lo adecuado de usar o no la violencia como medio para combatir el sistema tecnoindustrial. Las críticas de U.R. irán por otros derroteros. 
1. Es de lamentar la abrumadora cantidad de faltas de ortografía, errores de sintaxis, fallos de concordancia, defectos de estilo, faltas de puntuación, etc., que aparecen en sus cuatro primeros comunicados, ya que hacen que su lectura resulte mucho más difícil y menos atractiva de lo que cabría desear.
Probablemente algunos crean que esta crítica es algo superficial, que lo importante es el contenido de los comunicados, no su forma. Y, en cierto modo, tienen parte de razón. Pero, sin negar que lo fundamental es lo que se dice y que cómo se dice es algo secundario, hay que señalar que cuidar las formas es también importante, aunque sólo sea por motivos puramente prácticos. Una pésima gramática y un mal estilo a la hora de expresarse dificultan no ya que muchos lectores interpreten correctamente el texto sino que simplemente se tomen la molestia de leerlo hasta el final. Si casi a cada renglón han de andar parando, esforzándose por pasar por alto y/o corregir mentalmente las faltas ortográficas, o releyendo una y otra vez las frases tratando de imaginar el verdadero sentido de lo que leen a causa de los fallos de estilo y sintaxis,  la función del texto como medio de expresión y difusión se ve muy mermada. Además, el que I.T.S. use tan mal el español en dichos comunicados podría facilitar que ciertos tecnófilos (y demás gentes que se escandalizan con los ataques, verbales o no, a la tecnología moderna, a los valores izquierdistas y a la civilización) escurran el bulto realizando críticas superficiales a las formas y evitando profundizar en el contenido de los comunicados. Para muchos resultará más fácil tachar a I.T.S. de panda de incultos a causa de su mala gramática, y desechar con ello de antemano la validez de todo lo que I.T.S. dice, que esforzarse por comprenderlo y por trabajar una respuesta seria a sus ideas. Si quienes se posicionan en contra del sistema tecnoindustrial y de la civilización desean que sus ideas y/o actos sean tomados en serio, tanto por sus posibles aliados como por sus enemigos (y es de suponer que por eso hacen públicas sus ideas mediante textos), deberían dejar claro que no son un puñado de desgarramantas irracionales, ignorantes y/o negligentes, esforzándose por realizar su labor de la forma más competente posible (aunque ello implique tomarse la molestia de aprender o ejercitar ciertas habilidades lingüísticas y revisar y corregir adecuadamente los textos antes de hacerlos públicos; además de formarse, documentarse, etc., en otros aspectos no lingüísticos).           
Hay que señalar, de todos modos, que en su 5º comunicado (aquel del 19-12-11, en el que reivindican la autoría del ataque a Greenpeace,), se aprecia una notable mejoría en este aspecto.
2. También en relación al uso del lenguaje, cabe señalar que el tono excesivamente insultante y despectivo que usa I.T.S. no sólo al referirse a los tecnófilos, sino también al referirse a los izquierdistas, a los defensores de otras versiones de la teoría contraria a la civilización y a la gente en general, sobra. Y sobra, no porque muchos de ellos no merezcan desprecio, sino porque expresarlo de un modo tan exagerado no aporta nada a la comprensión racional del texto y puede dar la impresión (verdadera o no, a efectos prácticos eso da igual) de que los miembros de I.T.S. sufren una carencia de autocontrol sobre sus emociones y que la finalidad encubierta de sus comunicados es, ante todo, desfogarse.[4] Y esto podría restar también respetabilidad a sus comunicados.        
3. Y, siguiendo con la crítica práctica de las formas, hay que señalar que los comunicados de I.T.S. tienden a ser excesivamente largos y a contener redundancias, digresiones y fragmentos innecesarios (por ejemplo, Último Reducto todavía está preguntándose a qué venía la supuesta formula matemática del principio de causalidad en su 4º comunicado). Se podría decir lo fundamental con muchas menos palabras, y ello favorecería la lectura y su comprensión por parte de los lectores.     
De hecho, el mero sentido común debería haber dictado a I.T.S. la conveniencia de medir las palabras y ser breve y conciso a la hora de reivindicar sus acciones aunque sólo sea para no dar pistas innecesariamente.           
Esto es todo en lo que se refiere a la importancia práctica de cuidar las formas. A continuación U.R. realizará algunas críticas acerca de los contenidos de los comunicados de I.T.S.
4. Resulta obvio que I.T.S. se ha basado en las obras de Ted Kaczynski (alias Unabomber o Freedom Club -F.C. en adelante-) y U.R., entre otros, a la hora de expresarse.[5] Pero hay que señalar que I.T.S., en opinión de U.R.,[6] ha malinterpretado algunos aspectos de las ideas de Kaczynski, a pesar de ser evidente que I.T.S. ha entendido la mayor parte de las mismas (cosa que no puede decirse de la mayoría de quienes se creen afines a él; ni tampoco de la mayoría de sus críticos).       
Así, en el 2º comunicado, I.T.S. da a entender que Ted Kaczynski defiende que hay que “educar a la gente sobre que la tecnología nos llevara [sic] a nuestra destrucción”, cuando Kaczynski jamás ha defendido tal cosa. De hecho, más bien ha manifestado que aquellos que pretenden combatir el sistema tecnoindustrial no deberían perder el tiempo ni las energías tratando de convencer a la mayoría de la gente de que tienen razón ni de ponerla de su parte (véase, por ejemplo, La Sociedad Industrial y Su Futuro, párrafo 189 [7]).           
También en el 2º comunicado, dice I.T.S. que “[Kaczynski] dice también que un cambio de valores debería de ir de la mano de esa educación impartida desde ahora, [y que] Kaczynski se ha basado en la ‘revolución’ francesa para poner el ejemplo de que durante el renacimiento [sic] nuevos valores empezaron a florecer en Europa en la mente de muchxs [sic] y justo después se suscitaba el levantamiento en Francia”, y de nuevo se equivoca. En primer lugar, cuando Kaczynski habla de un cambio de valores como preludio de una revolución, no se refiere a educar a las masas para que acepten los nuevos valores, sino a que un requisito para que las revoluciones se produzcan es que surjan unos valores e ideas nuevos que desafíen a los viejos. No habla para nada de “educar” a la gente, ni que dichos valores deban extenderse a toda la sociedad previa o simultáneamente mediante la educación.[8] Y en segundo lugar, Kaczynski es lo suficientemente culto como para saber que entre el Renacimiento y la revolución francesa mediaron varios siglos (¿“justo después”?). Una cosa es la Ilustración (que es de lo que habla Kaczynski[9]) y otra el Renacimiento. Si uno no sabe diferenciarlos, ¿cómo espera que le tomen en serio?               
En el mismo comunicado, I.T.S. yerra al decir que Kaczynski ha dicho que “ahora mucha gente esta [sic] cuestionándose la utilización de la tecnología y que esta [sic] pensando seriamente en abandonarla”. Lo que Kaczynski ha dicho es que cada vez es más la gente inteligente que se cuestiona seriamente el progreso tecnológico,[10] lo cual no es para nada lo mismo. Los individuos suficientemente inteligentes para poder cuestionar seriamente el progreso tecnológico son y serán siempre una pequeña minoría. Sólo que, dentro de esa minoría, cada vez son más quienes lo hacen.
I.T.S., en sus comunicados, critica a Kaczynski por defender el concepto de revolución. U.R. dejará para más adelante la discusión sobre lo acertado de dicha crítica y se centrará aquí sólo en señalar que I.T.S. parecen no tener muy claro cuál es el concepto de revolución[11] que defiende Ted Kaczynski, ya que, por ejemplo, dan a entender que toda revolución busca no sólo destruir la sociedad preexistente, sino construir una nueva. Pero en La Sociedad Industrial y Su Futuro, párrafos 104 (Cuarto Principio de la Historia) [12] y 182 [13], sin ir más lejos, F.C. deja claro que no se debe tratar de crear una nueva sociedad, sino sólo de destruir la preexistente.[14]
Dice también I.T.S., en ese 2º comunicado, que “[…] Kaczynski esta [sic] en una cárcel de máxima seguridad, aislada [sic] del mundo que le rodea desde 1996; seguramente si saldría [sic] de la cárcel en este preciso momento, se daría cuenta de el [sic] error que ha cometido al escribir esta declaración tan vaga […]”. Parece ser que algunos de quienes hablan públicamente de Kaczynski sin haber tratado antes siquiera realmente de tener contacto con él, creen y pretenden hacer creer a otros que Kaczynski está completamente incomunicado, aislado totalmente del exterior. Es preciso aclarar que Ted Kaczynski no sólo mantiene correspondencia con personas de diferentes países desde el principio de su encarcelamiento, sino que tiene acceso a varias publicaciones de la prensa escrita y a la biblioteca de la cárcel. Y, al menos hace unos años, tenía contacto con otros presos y recibía visitas. En caso de estar mal informado no sería principalmente a causa de su reclusión. De hecho, con frecuencia en sus escritos y correspondencia demuestra estar mucho más enterado de cómo funciona la sociedad industrial que muchos de quienes creen erróneamente que está aislado del mundo.           
5. El rigor científico de las argumentaciones de I.T.S. a menudo deja mucho que desear.
El ejemplo más evidente de esto, que no el único, es que I.T.S. da a entender en su 2º comunicado que los terremotos son fruto de los desequilibrios provocados en la Tierra por el sistema tecnoindustrial, sin apoyar dicha idea con datos empíricos, ni tan siquiera citar referencias de investigaciones que puedan apuntar en esa dirección.
De hecho, en muchas ocasiones, se echan en falta más referencias a obras y estudios serios en los comunicados de I.T.S.               
6. Si bien profundizar en discusiones filosóficas no suele ser muy útil ni práctico a la hora de combatir eficazmente contra el sistema tecnoindustrial, es preciso desarrollar y tener una base filosófica mínimamente sólida sobre la cual construir una ideología y un discurso apropiados. Y las contradicciones lógicas en el discurso no son precisamente muestra de solidez.
Por ejemplo, I.T.S. debería tener claro cuál es realmente su postura ante la “verdad absoluta” (o, lo que viene a ser lo mismo, cuál es su postura ante el relativismo) antes de manifestarse al respecto de una forma tan obviamente chapucera y contradictoria como lo ha hecho en sus segundo y cuarto comunicados. En el 2º comunicado (22-5-11), I.T.S. esgrime el requetemanoseado cliché relativista consistente en acusar a otros de creer “tener la verdad absoluta” para criticar a los “anticivilización” y “primitivistas” que defienden el concepto de revolución, mientras que en el 4º comunicado (21-9-11) I.T.S. trata de criticar el relativismo y reconoce que considera “la Naturaleza Salvaje y la Autonomía Individual como una verdad absoluta y objetiva”. Es decir, I.T.S., en su 2º comunicado, cae descaradamente en aquello que critica en el 4º. Y viceversa, critica en el 2º comunicado lo que defiende en el 4º. Esta incongruencia no deja en muy buen lugar la capacidad de razonamiento lógico de I.T.S.; o al menos su capacidad de expresar correcta y lógicamente sus ideas.             
Pero hay algo más que decir acerca de todo este asunto de la defensa o negación de la existencia de verdades absolutas. Es un debate fútil y nada práctico a la hora de combatir eficazmente el sistema tecnoindustrial. Todo el tiempo y la energía invertidos en dicho debate son un despilfarro. Evidentemente, quienes están realmente en contra de la sociedad tecnoindustrial y la civilización y aman realmente la Naturaleza salvaje, no creen que todo sea relativo (y lo llamen como lo llamen y lo reconozcan o no, toman siempre ciertas cosas como verdades absolutas). Pero una cosa es no ser relativista y saber que el relativismo es señal de pseudointeligencia, pseudorrebeldía y/o falta de honestidad y otra ir por ahí declarando explícita y espontáneamente que existen verdades absolutas. Lo primero es imprescindible, lo segundo superfluo (sólo nos conduce a digresiones y debates improductivos). El objetivo no es combatir el relativismo. Es suficiente con no caer en él.               
7. Si bien no se puede descartar que la nanotecnología quizá llegue a suponer una amenaza seria (debido al riesgo de que se produzca la  llamada “marea gris” o algo similar), la distancia que media entre los nanotubos y nanoestructuras similares de la actualidad y las nanomáquinas invasivas, inteligentes, completamente autónomas y directamente autorreplicables a partir de los materiales del entorno, que nos presentan las novelas de ciencia ficción o las especulaciones futuristas de algunos tecnófilos, es enorme y probablemente tardará mucho en ser recorrida, si es que alguna vez llega a serlo. Existen amenazas mucho más inminentes como la progresiva hibridación de sistemas artificiales con sistemas no artificiales (por ejemplo, la paulatina hibridación entre seres humanos y sistemas informáticos y robóticos que, en cierto modo y grado, ya se está produciendo en la actualidad: implantes en el cerebro, implantación de miembros artificiales inteligentes, creciente dependencia psicológica y física de Internet y de  la telefonía móvil, etc.), o la mera sustitución o eliminación de los segundos por parte de los primeros (algo que se lleva produciendo de forma creciente desde hace miles de años y que se extiende y se agrava con cada nuevo avance tecnológico). Puede que, hasta cierto punto algunas ramas de la nanotecnología (aquellas aplicadas a la ingeniería genética, por ejemplo) formen parte activa en estas amenazas inminentes junto con otras muchas otras tecnologías modernas, pero ni constituyen el núcleo principal de las amenazas, ni quizá sean imprescindibles para que dichas amenazas se hagan realidad.      
Si se tiene en cuenta todo lo anterior, quizá I.T.S. debería haber elegido mejor el objeto inmediato de algunos de sus ataques.               
8. En sus comunicados, I.T.S. dice no ser derrotista. Si por “derrotista” entendemos aquella actitud de abandonar la lucha por considerarla perdida de antemano, I.T.S. no es derrotista, pues no ha abandonado su lucha. Pero si entendemos por “derrotista” la actitud que niega de antemano toda posibilidad de vencer cuando en realidad no está claro que no exista alguna posibilidad, I.T.S. es derrotista, como indica su forma de entender el concepto de revolución antitecnológica (o como se quiera llamar al hipotético proceso de derrumbe del sistema tecnoindustrial, favorecido al menos en parte por un movimiento).   
Analicemos la forma que tiene I.T.S. de entender la lucha antitecnológica. Según parece, para I.T.S. sólo hay dos posibilidades generales de plantear la lucha contra el sistema tecnoindustrial: la ilusoria o “revolucionaria”, consistente, según I.T.S., en creer que se debe crear un movimiento contrario a la sociedad tecnoindustrial que sea capaz de destruirla por medio de su mera actividad (además, según I.T.S., de construir una utópica nueva sociedad no industrial ni civilizada) y la realista, consistente también según ellos, en atacar el sistema tecnoindustrial con los medios disponibles, sin esperar ni buscar su destrucción y sin organizar ningún movimiento. La segunda estrategia, por llamarla de algún modo, sería la que sigue I.T.S., la primera, según I.T.S., la que siguen todos aquellos individuos y grupos contrarios al sistema tecnoindustrial que son blanco de las críticas de I.T.S. en sus comunicados. U.R. no negará que muchos de quienes se declaran contrarios al sistema tecnoindustrial defienden[15] planteamientos excesivamente ingenuos, ineficientes e irrealistas acerca de cómo llevar a cabo la lucha contra dicho sistema y acerca de qué cabe esperar y buscar y qué no en lo que respecta a esa lucha. Sin embargo, I.T.S. parece no darse cuenta de la excesiva simpleza de la dicotomía que plantea. Entre luchar sin esperanza, sólo por no dar el brazo a torcer y por morir con las botas puestas (lanzar ataques del tipo de los de I.T.S.), y luchar por una quimera sobreestimando las propias capacidades (creer en la futura llegada de utopías no industriales o incluso no civilizadas y/o creer que la mera actividad de un movimiento contra la sociedad tecnoindustrial provocará el derrumbe de la misma), hay campo para otras posibilidades que I.T.S. pasa completamente por alto.  
Para empezar, ciertamente, el sistema tecnoindustrial en la actualidad es demasiado fuerte como para poder ser destruido sólo o principalmente mediante la actividad de quienes luchan contra él. Pero en otras circunstancias, la situación podría ser distinta. En un futuro, el sistema tecnoindustrial podría sufrir una crisis grave, un debilitamiento lo suficientemente grande como para causar su propio derrumbe, o al menos como para hacerlo susceptible de ser destruido con éxito por un movimiento que estuviese lo suficientemente fuerte y bien organizado en ese momento. Es probable que esa crisis suceda antes o después, ya que el sistema se enfrenta en la actualidad a diversas amenazas graves a su supervivencia (desde problemas ecológicos globales a problemas de mantenimiento de su funcionamiento y estructura internos) y no está claro que vaya a poder superarlas todas fácilmente y sin debilitarse. Pero un movimiento contrario al sistema tecnoindustrial lo suficientemente organizado y capaz no caerá del cielo el día que suceda dicha crisis (si es que sucede), sino que es algo que precisa ser creado previamente mediante un paciente y laborioso proceso de reclutamiento y organización. Dicho movimiento, si llegase a constituirse y se fortaleciese suficientemente, podría incluso favorecer la llegada de la crisis. De hecho, debería intentar hacerlo, ya que cuanto más tarde en llegar dicha crisis menos probable será que algo salvaje sobreviva al derrumbe.
Por supuesto, todo esto es sólo una posibilidad. Puede que nunca se produzca una crisis grave. Puede que, aunque se produzca, no lleve al colapso de la sociedad tecnoindustrial y ésta la supere. Puede que nunca se cree un movimiento lo suficientemente organizado y fuerte como para aniquilar el sistema tecnoindustrial llegada la oportunidad… Pero también cabe la posibilidad de que sí sucedan todas estas cosas y el sistema tecnoindustrial sea destruido a tiempo. Y dicha posibilidad no debería ser descartada a la ligera. No sólo porque ésa podría ser la única oportunidad de conseguir acabar con el sistema tecnoindustrial sino porque no es descabellada. Puede llegar a suceder. Y, en parte, el que tal posibilidad llegue a suceder depende de la actitud que adopten frente a ella (derrotismo o esperanza) quienes hoy en día se declaran contrarios al sistema tecnoindustrial.        
Por otro lado, entre luchar sin esperanza de vencer, simplemente por no rendirse, y luchar con la esperanza de conseguir la victoria (por muy pequeña que sea la probabilidad de que eso suceda), hay una gran diferencia. Los seres humanos normalmente se esfuerzan mucho más y con mayor tesón cuando esperan vencer que cuando luchan sin esperanza. Y como hemos visto, existe una esperanza, aunque sea remota.              
En cuanto a la utopía no industrial y/o no civilizada, hay que señalar que la utopía o el diseño y creación de una nueva sociedad (o mundo) posterior a la destrucción de la sociedad (o el mundo) preexistente es algo completamente ingenuo. Nunca sale como se esperaba. Soñar con que tras la caída de la sociedad tecnoindustrial surgirá un nuevo mundo sin civilización ni dominación es no entender en absoluto cómo funcionan el mundo, las sociedades y la naturaleza humana. Que la sociedad tecnoindustrial se derrumbe a tiempo (de modo que quede un entorno habitable para los seres humanos que probablemente sobrevivan) es poco probable, pero posible. Que desaparezcan la civilización y la dominación si, tras ese derrumbe, sobreviven seres humanos es completamente imposible. Allá donde los ecosistemas lo permitiesen surgirían de nuevo sociedades grandes y complejas con el tiempo (si es que hubiesen llegado a desaparecer completamente en el colapso), y los seres humanos seguirían siendo humanos y comportándose como tales en cualquier tipo de sociedad, nivel de desarrollo tecnológico o entorno ecológico. En mayor o menor medida, mientras el mundo sea mundo y los seres humanos sean humanos, seguirá habiendo injusticias y abusos, seguirá habiendo jerarquías, seguirá habiendo al menos ciertos tipos de imposición y sometimiento, etc. Siempre. Y sin embargo, ello no es motivo para no tomar como referencia ciertas formas de sociedad, ciertos modos de vida y ciertos niveles de desarrollo tecnológico que han sido los menos dañinos para la autonomía de la Naturaleza salvaje (incluida la naturaleza humana). Sabemos que la naturaleza humana es producto de la adaptación evolutiva producida a lo largo de cientos de milenios de existencia cazadora-recolectora nómada. Ése es el modo de vida para el que estamos biológicamente programados. No se trata de soñar con que el mundo volverá a estar poblado únicamente por cazadores-recolectores nómadas otra vez. Pero hay que tener presente que, si la sociedad tecnoindustrial se derrumbase a tiempo, algunos seres humanos podrían volver a vivir de ese modo (al menos durante bastantes siglos).               
9. I.T.S. acaban su 3er comunicado con la frase: “La Naturaleza es el bien, la civilización es el mal”, y en su 4º comunicado tratan de explicar a qué se referían. Éste, como el asunto del relativismo, es otro ejemplo de los embrollos filosóficos en que la teoría y los discursos realmente contrarios a la sociedad tecnoindustrial deberían evitar caer. Discutir si la Naturaleza es el bien, si el sistema tecnoindustrial es el mal, qué es el bien y qué es el mal, si existen valores absolutos o intrínsecos, etc., es completamente fútil a la hora de combatir eficazmente el sistema tecnoindustrial. Por supuesto que aquellos que realmente aman la Naturaleza salvaje y rechazan el sistema tecnoindustrial y la civilización tienen (lo reconozcan o no y lo llamen como lo llamen) una moral o ética, es decir, tienen unos valores. Consideran, conscientemente o no, que algunas cosas son más importantes o valiosas que todas las demás,[16] y que algunas otras cosas son incompatibles con las importantes, es decir, son malas. Y consideran que al menos algunas de las cosas malas lo son en sí mismas, siempre e independientemente de todo lo demás (o sea, son intrínseca y absolutamente malas). Y sus posturas ideológicas surgen, obviamente, de esa base moral. Pero una cosa es tener una moral no relativista contraria a la civilización y otra ir por ahí provocando innecesariamente discusiones sobre moral y enredándose en ellas. Lo primero es imprescindible e inevitable, lo segundo es superfluo y nada eficaz para avanzar en la lucha contra el sistema tecnoindustrial.        
10. Por lo que se puede inferir de sus comunicados, I.T.S. ha demostrado entender bastante bien en qué consiste el izquierdismo a grandes trazos (lo cual es mucho más de lo que puede decirse de la mayoría de radicales que se creen no izquierdistas) pero algún que otro detalle hace sospechar que en algunos aspectos concretos relativos a este tema (al igual que en lo referente a otros asuntos como el rechazo del relativismo, la ortografía y el uso del lenguaje, la comprensión de algunas de las ideas de Kaczynski, la comprensión del concepto de revolución, etc.), I.T.S. está, de todos modos, aún demasiado verde.          
Quizá el detalle más significativo de su incompleto rechazo del izquierdismo sea su “apuesta por el inmediatismo insurreccionalista” (2º comunicado). I.T.S. parece no ser consciente de que el insurreccionalismo, al igual que casi cualquier otro tipo de anarquismo, es izquierdismo; por mucho que numerosos insurreccionalistas despotriquen contra los “izquierdistas”. El insurreccionalismo no ha roto en absoluto con sus orígenes históricos. La base teórica, la terminología y los métodos insurreccionalistas son herencia de ciertas ramas del anarquismo de épocas pasadas (y el anarquismo ha sido casi siempre izquierdismo[17]). Esto, que es obvio en el insurreccionalismo “puro”, sigue siendo también evidente en el insurreccionalismo verde o antiindustrial.[18] Y entrar en sutilezas terminológicas y conceptuales, como diferenciar  entre “anarquía” y “anarquismo” (algo muy propio del discurso insurreccionalista, por cierto) no invalida lo anterior. La discusión sobre ambos términos/conceptos no interesa más que a los anarquistas o libertarios, y éstos, casi sin excepción, son lo que son: izquierdistas y/o descerebrados.
Otro detalle, aunque mucho menos importante (si la contaminación izquierdista de I.T.S. se redujese sólo a esto apenas sería un problema), lo constituye el uso de “x” para tratar de evitar el género masculino en ciertas palabras. Dejando aparte que dicha ridícula costumbre procede de ciertas disparatadas teorías feministas (y con ello izquierdistas) acerca del carácter machista del lenguaje y que es propia de buena parte del izquierdismo, hay que señalar que tratar de eliminar el género masculino de las palabras denota una preocupación por el machismo (y por la desigualdad, la opresión y la injusticia en general) que no es propia de quienes hayan roto realmente con el izquierdismo y se hayan dado cuenta de qué es realmente lo importante, aquello por (y/o contra) lo que merece la pena luchar y qué es sólo un señuelo para mantener la rebeldía a buen recaudo. A alguien que realmente le importe la Naturaleza salvaje y que realmente rechace la sociedad tecnoindustrial le debería importar un bledo combatir presuntos males sociales como el machismo (especialmente el imaginario “machismo lingüístico”). Eso sin contar con que I.T.S., en consonancia con su deficiente uso de las reglas gramaticales hispanas tradicionales, ni siquiera es capaz de usar la “x” de forma adecuada (muchas veces no la pone donde se supone, según esta “gramática antisexista”, que debería ponerla y otras veces la pone donde no debería -“lxs individuos”, por ejemplo-).               
11. En relación con el tema del izquierdismo, en su 5º comunicado, I.T.S. dicen que “la guerra en contra de academicxs [sic] y tecnologxs [sic] está declarada (eso está más que claro y lo hemos demostrado) pero también la guerra en contra del izquierdismo”. U.R. está muy de acuerdo con que el izquierdismo es una seria amenaza para aquellos que deseen dañar realmente al sistema tecnoindustrial, ya que la verdadera función del izquierdismo es servir a dicho sistema como mecanismo de autodefensa, autorreparación y autoperpetuación. Sin embargo, declarar la guerra al izquierdismo, es decir, tomar como objetivo combatir el izquierdismo, es un error táctico. Y es un error no porque el izquierdismo no merezca ser desenmascarado y rechazado. De hecho, aquellos que realmente deseen combatir seriamente y de forma eficaz el sistema tecnoindustrial deberían, en primer lugar, tener muy claro qué es el izquierdismo y aprender a identificarlo (en todas sus facetas y versiones, incluidas aquellas formas de izquierdismo que se presentan a sí mismas como críticas con el izquierdismo a su vez); y, en segundo lugar, marcar muy claramente las distancias con el izquierdismo y mantenerse alejados de él y, viceversa, mantener al izquierdismo alejado de sus ideas, discurso, entorno cercano y filas. Declarar la guerra al izquierdismo es un error táctico porque el izquierdismo no merece copar la atención de aquellos que pretenden combatir el sistema tecnoindustrial más allá de la mera crítica necesaria para mantener las distancias con él. El objetivo en que han de centrar sus limitadas energías, tiempo y recursos aquellos que realmente aman la Naturaleza salvaje y odian el sistema tecnoindustrial y la civilización ha de ser luchar contra el sistema tecnoindustrial, no contra el izquierdismo. Toda oposición seria al sistema tecnoindustrial ha de tener como requisito rechazar el izquierdismo y mantenerse separada de él si desea permanecer sana, bien encaminada y eficaz, del mismo modo que es necesario que mantenga alejados también a los, individuos vagos, irracionales, pusilánimes, carentes de autocontrol, etc. Pero sería un desatino y un derroche de recursos declararles la guerra. Como en el caso del relativismo, una cosa es preocuparse de no caer en él y otra dedicarse a combatirlo.               
Aquí acaba por ahora esta crítica.  




Último Reducto






[1] Versión actualizada (marzo del 2015)Este texto fue hecho público por primera vez en el intervalo que media entre la publicación del quinto comunicado de ITS y la del sexto (28-1-2012). Tras la publicación del presente texto, ITS emitió varios comunicados más. Hoy en día  tras unirse a varios grupos con similares ideas y actitudes, ITS se hace llamar Reacción Salvaje y sigue realizando acciones y emitiendo comunicados y otros escritos. U.R. considera que, a pesar de las respuestas dadas por ITS en su sexto comunicado, muchas de las críticas más importantes hechas en el presente texto siguen siendo válidas. U.R. cree asimismo que buena parte de lo dicho en los comunicados y escritos de ITS y RS posteriores al quinto comunicado de ITS merecería ser comentada y criticada también. Sin embargo, por motivos principalmente estratégicos y prácticos U.R. no realizará, al menos de momento, ninguna crítica pública acerca de dichos textos.
[2] De fechas: 27-4-11, 22-5-11, 9-8-11, 21-9-11 y 19-12-11, respectivamente.         
[3] Lo dicho en la mayoría de estos comentarios sirve también, en general, para el comunicado de las Células Terroristas por el Ataque Directo – Facción Anticivilizadora (C.T.P.A.D.-F.A.), de septiembre del 2011. 
[4] Ciertamente, viendo los comunicados de I.T.S., hay indicios para dudar de cuál es la motivación profunda de los actos de I.T.S. (o, dicho de otro modo, ¿es el amor por lo salvaje, y el discurso desarrollado en base a dicho valor, la causa real de los actos de I.T.S. o sólo su justificación?). Pero, a falta de datos concluyentes, extraer conclusiones significaría entrar en el reino de la especulación, así que al menos de momento, U.R. dejará abierta esta importante cuestión.
[5] Buena parte del discurso y terminología usados en sus comunicados está tomado de los escritos de Kaczynski y/o U.R. (aunque, en los casos en que toma como referencia a U.R., I.T.S. no lo diga explícitamente). Por ejemplo, expresiones como “actividad sustitutoria” o “proceso de poder” son tomadas de  La Sociedad Industrial y Su Futuro (Manifiesto de Unabomber) y expresiones como “Sistema de Dominación” o “psicocultural” son características de buena parte de la obra escrita de U.R.               
[6] U.R. quiere aclarar que se basará aquí en su propia interpretación de las ideas de Kaczynski para criticar las malinterpretaciones de I.T.S. Lo ideal sería que el mismo Ted Kaczynski aclarase directamente estos puntos, pero dadas las restricciones impuestas por su reclusión, es poco probable que eso llegue a suceder. Sin embargo, tampoco es probable que la interpretación que U.R. hace de las ideas de Kaczynski se desvíe mucho de las ideas originales de dicho autor. Tras más de ocho años de intercambio de correspondencia con Kaczynski y numerosas traducciones al castellano de sus textos originales (aprobadas por el propio Ted Kaczynski; véase al respecto, Technological Slavery, Feral House, 2010, página 13), U.R. cree estar suficientemente capacitado para poder señalar y criticar las malinterpretaciones de I.T.S.  De todos modos, U.R. es el único responsable de cualquier error o desviación que aquí pudiese haber en sus interpretaciones respecto del sentido original de las ideas de Kaczynski.         
[7] Dada la mala calidad de la inmensa mayoría de ediciones en castellano de esta obra que circulan por ahí, U.R. recomienda la siguiente edición: LaSociedad Industrial y Su Futuro, Ediciones Isumatag, Valladolid, 2011. En concreto el párrafo 189 se halla en la página 131 de esta edición.
[8] Véanse, por ejemplo, “The Road to Revolution”, en Technological Slavery, páginas 222-231 y “La Revolución que viene”, en Textos de Ted Kaczynski, Último Reducto (Ed.), Reedición Corregida, 2005, páginas 70-80.
[9] Ídem.            
[10] Ídem            .
[11] O como se quiera denominar al hipotético proceso por el cual el derrumbe del sistema tecnoindustrial se vería favorecido gracias, al menos en parte, a la labor de un movimiento contrario a dicho sistema.         
[12] Página 76 de la edición señalada en la nota 7 del presente texto.    
[13] Página 127 de la edición señalada en la nota 7 del presente texto.  
[14] Probablemente, a la hora de sacar algunas de estas conclusiones equivocadas, I.T.S. se ha basado, al menos en parte, en los comentarios críticos publicados por U.R. en Textos de Ted Kaczynski. Sin embargo hay que señalar que la interpretación y crítica que U.R. hizo de algunas de las ideas de Kaczynski en ciertas partes de dicha obra (especialmente en los “comentarios críticos”) no fueron totalmente acertadas en algunos casos. El tiempo y la mayor profundización en el conocimiento de las ideas de Kaczynski han hecho que la comprensión de las mismas por parte de U.R. sea bastante más exacta en la actualidad que hace seis años.        
Parece también probable que I.T.S. haya tomado Textos de Ted Kaczynski y algunos otros textos antiguos de U.R. (Último Reducto nº 1 -primavera del 2002-, por ejemplo) como referencia para sus críticas a los individuos y grupos contrarios al sistema tecnoindustrial que defienden el concepto de revolución. Hay que señalar, sin embargo, que si bien U.R. sigue considerando correctos los valores e ideas fundamentales (respeto por la autonomía de lo salvaje, rechazo de la sociedad tecnoindustrial y de la civilización y desprecio por el izquierdismo y el hippismo) expresados en sus textos anteriores a Izquierdismo: Función de la pseudocrítica y la pseudorrevolución en la sociedad tecnoindustrial (2007), no se identifica ya con muchas otras de las ideas expresadas en ellos, por lo que puede que I.T.S. estén, al menos en lo que se refiere a U.R., criticando posturas obsoletas.     
Por ejemplo, hoy en día U.R. sigue creyendo que es necesaria la construcción de un movimiento serio que pueda aspirar a oponerse eficazmente al sistema tecnoindustrial llegado el momento (punto que, como ya se ha dicho, se discutirá más adelante), pero ya no cree que deba denominarse “revolucionario” a dicho movimiento (ni, por tanto, que deba llamarse “revolución” a dicha lucha), por motivos puramente prácticos: el término “revolución”, debido al uso que se le ha dado a lo largo de la historia y a quiénes lo han usado, arrastra inevitablemente una carga semántica que acarreará siempre más problemas que beneficios a un movimiento contrario a la sociedad tecnoindustrial que realmente pretenda ser eficaz. El mundo y la historia están llenos de autodenominados “revolucionarios” y de “revoluciones” de todo tipo, y prácticamente ninguno de ellos es realmente compatible con una oposición al sistema tecnoindustrial seria y eficaz. Llamar “revolución” a la lucha contra el sistema tecnoindustrial significa favorecer que los principios y fines de quienes se oponen seriamente al sistema tecnoindustrial sean malinterpretados y que muchos indeseables autoproclamados revolucionarios se sientan afines a ellos cuando en realidad deberían ser mantenidos a distancia.             
Ni mucho menos cree ya U.R. que la lucha contra la sociedad tecnoindustrial pueda y deba ser llevada a cabo mediante la educación de la gente, la difusión y argumentación racionales generalizadas de las ideas contrarias a la sociedad tecnoindustrial o la civilización, el desarrollo de modos de vida y modelos sociales coherentes con dichas ideas, etc.     
Por tanto, siempre que los lectores encuentren contradicciones entre lo dicho en diferentes obras de U.R., deberán considerar que la postura expresada en el escrito más reciente es la que defiende actualmente U.R. (o al menos la más cercana a ésta).               
[15] Aquí cabría decir, “hemos defendido”. Véase la nota anterior.          
[16] U.R. no cree en el concepto de bien y prefiere no utilizar el término “bien” y sus derivados. Para profundizar algo más en los porqués de este rechazo del concepto de bien y en la base moral de U.R. véase “El mito de la superioridad e inferioridad absolutas como justificación de la dominación”, Último Reducto nº 1 B, nota 21, página 103.     
[17] E incluso en los raros casos en que no lo ha sido, como puede ser el caso de Stirner y quizá algunos de sus seguidores (y sólo algunos), el hecho de denominar a esas ideas con el término “anarquismo” no ha favorecido precisamente que se las reconozca como algo aparte y completamente ajeno a las corrientes anarquistas mayoritarias basadas siempre en diferentes versiones libertarias del socialismo. Normalmente se mete a unas (individualistas) y a otras (colectivistas), en el mismo saco y se da por sentado que existe una mínima afinidad entre cualesquiera dos corrientes que se autodenominen anarquistas.               
Por otro lado, la mayoría de los supuestos anarcoindividualistas clásicos, al igual que los insurreccionalistas contemporáneos que los toman como referencia, estaban  muy contaminados por posturas procedentes del socialismo (por ejemplo, identificación con y defensa de grupos de presuntas víctimas -los oprimidos, la clase obrera, los excluidos, los marginados, etc.-). Incluso los anarcoindividualistas más recalcitrantes, como Stirner, que no pueden ser tan fácilmente catalogados como izquierdistas, dejan mucho que desear como referentes ideológicos, ya que gran parte de su obra está infestada de actitudes pseudorrebeldes como el relativismo o el irracionalismo.            
Visto el panorama, autodenominarse anarquista no sólo no aporta nada práctico a la lucha contra el sistema tecnoindustrial sino que sugiere la existencia de una serie de referencias y afinidades ideológicas funestas. Y esto es algo que es mejor evitar.               
[18] En este sentido las C.T.P.A.D.-F.A. demuestran ser más realistas y honestas al rechazar también el insurreccionalismo y reconocer que hacen público su comunicado en una página web insurreccionalista sólo porque no existe una infraestructura afín realmente no izquierdista a la que puedan recurrir para hacerlo.

jueves, 19 de marzo de 2015

NOTA ACERCA DE "THE ROAD TO REVOLUTION"

Nota acerca de The Road to Revolution.
Por Ted Kaczynski.[1]

Una recopilación de mis escritos ha sido publicada por Editions Xenia de Vevey, Suiza; en inglés con el título The Road to Revolution, y en francés con el título L’Effondrement du Système Technologique.[2] El libro también contiene un epílogo (que aparece como prólogo en la versión francesa) a cargo del Dr. Patrick Barriot, así como otro epílogo escrito por el Dr. David Skrbina.

El editor ha presentado dicho volumen como “la obra de Unabomber, completa y autorizada”, pero en realidad ni es completa ni ha sido autorizada por mí. El libro no es una recopilación completa, ya que omite algunos de los escritos que he publicado; por ejemplo, “Ship of Fools”[3], que es probablemente, después de “Industrial Society and Its Future”[4], la más conocida de mis obras. El libro ha sido autorizado por mí en el sentido de que yo accedí a su publicación; pero yo no autoricé todo su contenido. Yo no autoricé ni la bibliografía ni el epílogo del Dr. Barriot, y algunas partes de mis propios escritos están impresas con numerosos errores en el libro.

El original del libro fue preparado por el Dr. Barriot a partir de mis manuscritos. A lo largo de varios meses el Dr. Barriot me fue enviando los borradores de mis cartas y ensayos mecanografiados por él para que yo pudiese corregirlos. Sus borradores tenían numerosos errores, y le envié varias largas listas de correcciones. En una nota fechada el 27 de febrero del 2008, el Dr. Barriot me aseguró que “tendría en cuenta” todas mis correcciones, pero tras la publicación del libro me quedé perplejo al descubrir que el Dr. Barriot simplemente había ignorado varias de mis listas de correcciones y había enviado al editor los correspondientes borradores tal como estaban –llenos de errores. Como resultado, parte del libro publicado está enturbiada por errores, algunos de los cuales son lo suficientemente graves como para cambiar el significado del texto. Al final de esta nota aparece una lista con los errores más importantes. 

La versión  francesa del libro es una traducción hecha por el Dr. Barriot. Un amigo mío que sabe francés ha estado comprobando la traducción, pero de momento sólo ha podido revisar una pequeña parte del libro. Aun así, ha encontrado algunos errores significativos (el más destacable es la completa omisión del párrafo 9 de “Industrial Society and Its Future”), así que es cuestionable que dicha traducción refleje fielmente mis ideas .

Yo desconocía completamente el contenido del epílogo del Dr. Barriot antes de la publicación del libro. Cuando el libro salió a la luz quedé anonadado al ver que una parte del epílogo del Dr. Barriot (la mitad superior de la página 360) repetía las mismas ideas izquierdistas de las cuales yo siempre me he esforzado por mantenerme alejado, y la otra parte me vinculaba con las “Brigadas rojas”, la “Facción del Ejército Rojo”, el “Frente de Liberación Animal” y otros de los grupos de extrema izquierda que yo desdeño.

Es muy poco apropiado que tanto el epílogo del Dr. Skrbina como la bibliografía que el editor añadió al libro citen las siguientes obras: Alston Chase, Harvard and the Unabomber; Alston Chase, A Mind for Murder; J. Douglas, Unabomber: On the Trail of America’s Most Wanted Serial Killer; R. Graysmith, Unabomber: Desire to Kill; J. Smolove et al., Mad Genius; Chris Waits y Dave Shors, Unabomber: The Secret Life of Ted Kaczynski. Todas estas obras son en diferentes grados irresponsables y/o deshonestas. En particular, el libro de Waits y Shors consiste mayormente en un cúmulo de mentiras descaradas. 

La lista completa de correcciones a la edición de The Road to Revolution llevada a cabo por Xenia ocuparía más de veinte páginas. Sin embargo, estas son algunas de las correcciones que me parecen más importantes:

  • Página 27, línea 20, donde pone "more leftists" debería poner "most leftists".
  • Página 49, línea 9 de la Nota 16, donde pone "standards of 'property'"[5] debería poner "standards of propriety'"[6].
  • Página 49, línea 18 de la Nota 16, donde pone "physically dependent on" debería poner "physically independent of".
  • Página 51, línea 11, donde pone "society of the nation" debería poner "society or the nation".
  • Página 71, línea 1, donde pone "i.e." debería poner "e.g.".
  • Página 80, línea 7, donde pone "car of his" debería poner "car or his".
  • Página 94, línea 21 comenzando desde el final, donde pone "away from everyone" debería poner "away everyone".
  • Página 122, línea 8, donde pone "difficulty of pain" debería poner "difficulty or pain".
  • Página 130, línea 15, donde pone "ethnic" debería poner "ethic".
  • Página 251, línea 11, donde pone "most dependent" debería poner "more dependent".
  • Página 266, sexta línea comenzando por el final, donde pone "usual" debería poner "unusual".
  • Página 315, línea 3, donde pone "that can't" debería poner "that they can".
  • Página 317, séptima y sexta líneas comenzando por el final, falta parte de una frase. En estas dos líneas debería poner: "therefore the factories would no longer be able to make things. If the factories were no longer able to make things, then there would be no more replacement parts to keep the TV".
  • Página 321, segunda línea comenzando desde el final, donde pone "promote is" debería poner "promote it is".
  • Página 333, cuarta línea comenzando desde el final de la Nota 8, donde pone "pages 80, 158" debería poner "pages 90, 158".

Ted Kaczynski     
20 de octubre del 2009





[1] Traducción de “Note on The Road to Revolution”. Original en inglés. Traduce Último Reducto. N. del t.
[2] La edición mencionada data del 2008. N. del t.
[3] Existe edición en castellano: El Buque de Los Necios, Likiniano (sin fecha). Puede leerse en: http://www.sindominio.net/ecotopia/textos/buque_necios.html. N. del t.
[4] “La Sociedad Industrial y Su Futuro”. Existe edición en castellano: La Sociedad industrial y Su Futuro, Ediciones Isumatag, 2011. N. del t.
[5] “Propiedad”, en el sentido de “posesión”, en inglés. N. del t.
[6] “Propiedad”, en el sentido de “cualidad de ser social o moralmente adecuado o correcto”, en inglés. N. del t.

FALSOS TEXTOS DE TED KACZYNSKI

Nota acerca de la existencia de textos falsamente atribuidos a Ted Kaczynski


El objeto de esta nota es llamar la atención acerca de la existencia de algunos textos que circulan, tanto en papel como en formato digital, cuya autoría está siendo falsamente atribuida a Ted Kaczynski.           
Algunos, como por ejemplo, La rehabilitación del Estado por los izquierdistas (editado por Tormentas Negras)[1]Comunicado ante la presidencia de Obama[2], son simplemente textos adjudicados a Ted Kaczynski pero escritos en su totalidad por otros autores.
Tanto el estilo, como el contenido de dichos textos distan mucho de los auténticos textos de Kaczynski. A menudo los autores de estos textos fraudulentos utilizan un estilo exaltado, incluso insultante, impropio de Kaczynski. Igualmente la terminología usada por estos impostores suele ser la propia del izquierdismo radical, no la realmente utilizada por Ted Kaczynski en sus textos auténticos. En esos textos ilegítimos abundan las referencias al capitalismo, al imperialismo, etc., típicas de los discursos libertarios y socialistas. Uno de los rasgos más característicos de Kaczynski es su desdén por el izquierdismo, incluida dicha terminología panfletaria. 
En cuanto a los contenidos, no suelen pasar de las típicas protestas anticapitalistas, la crítica del izquierdismo menos radical (y sólo de éste), el rechazo al Estado, etc.
Estos sinvergüenzas están aprovechando ciertos rasgos propios lejanamente similares a los del discurso de Ted Kaczynski, como pueden ser, un aparente rechazo al desarrollo industrial, o una utilización sesgada del término “izquierdismo” (normalmente referente sólo a corrientes izquierdistas diferentes de aquella a la que pertenecen quienes escriben el texto), para tratar de colar sus textos ante el público usando la firma de este autor.
Ciertamente, las diferencias de estilo y contenido resultan obvias y suficientes para cualquier persona con dos dedos de frente que conozca los textos auténticos de Kaczyski, pero, por desgracia, puede darse el caso de que existan lectores inteligentes que nunca antes hayan leído un texto de este autor y carezcan así de referencias para poder discriminar los textos espurios de los auténticos. Principalmente a ellos va dirigida esta llamada de atención.   
Por otro lado, existen múltiples versiones ilegítimas de los auténticos textos de Ted Kaczynski: textos incompletos y adulterados, traducciones incorrectas, ediciones no autorizadas, etc. Así pues, a petición del propio Ted Kaczynski, es preciso señalar que los únicos de sus textos que deben ser reconocidos como auténticos, son aquellos que cumplan al menos una de las siguientes condiciones:
·  Él mismo reconozca directa y explícitamente como propios mediante comunicación personal.
·  Hayan sido publicados en su libro Technological Slavery (Feral House, 2010). Las versiones electrónicas de los textos de este libro no deben ser consideradas como auténticas.
·  Julie Herrada, conservadora de la Labadie Colection, confirme mediante comunicación personal que el original o una copia de dicho texto, autentificada mediante una confirmación del propio Ted Kaczynski, se hallen en Labadie Collection, Universidad de Michigan.
·  Último Reducto confirme directamente que se trata de textos auténticos mediante comunicación personal.




Último Reducto






[1] Este texto sólo aparece con la firma de Theodore Kaczynski en la edición en papel de Tormentas Negras. Existe una versión en Internet firmada por un tal Théodore (http://www.rebelion.org/hemeroteca/izquierda/theodore120301.htm). Es muy probable que este grupo cometiese la negligencia de confundir al autor real con Kaczynski debido al parecido de los nombres propios de ambos.







miércoles, 18 de marzo de 2015

IZQUIERDISMO





IZQUIERDISMO:
Función de la pseudocrítica y la pseudorrevolución en la sociedad tecnoindustrial.[1,2]

Definición:


Último Reducto entiende por "izquierdismo" cualquier corriente o tendencia social que se fundamente en los siguientes valores: igualdad, solidaridad indiscriminada y compasión hacia presuntos grupos de supuestas víctimas (con éstos u otros nombres como “justicia social”, “cooperación”, “fraternidad”, “amor universal”, “paz”, etc.).[3]

En general, el concepto de izquierdismo incluye casi cualquier corriente aparentemente crítica que no trate realmente de combatir la sociedad moderna sino de “mejorarla”.[4] El izquierdismo, por lo general, no pretende acabar con la sociedad tecnoindustrial, sólo trata de que ésta cumpla los valores arriba señalados. Que sea (más) “justa”, (más) “igualitaria”, (más) “solidaria”, etc. Aunque también hay izquierdismos radicales que dicen pretender combatir el sistema (normalmente le añaden el adjetivo “capitalista” y/o “patriarcal”), siempre lo hacen basándose en esos valores.
 
El izquierdismo incluye, en general, eso que normalmente se entiende por izquierda, pero no sólo eso. El concepto de “izquierda” suele ser casi sinónimo de socialismo (en casi todas sus versiones -incluidas las libertarias o anarquistas-), pero también hay “izquierdismos” no socialistas (por ejemplo, todas las corrientes e iniciativas humanitarias derivadas exclusivamente del liberalismo filosófico o de la filantropía cristiana -ciertas asociaciones de base, ciertas organizaciones caritativas, algunas misiones, etc.-). De hecho, al menos algunos de los valores e ideales fundamentales de la mayor parte de eso que hoy en día se suele llamar “derecha” son en el fondo los mismos que los de lo que se denomina “izquierda”.

El izquierdismo, en concreto, abarca todas las luchas e iniciativas, gubernamentales o no, por la igualdad y los derechos de presuntos grupos de supuestos “oprimidos” (“antipatriarcalismo” en general y feminismo en particular, “liberación” homosexual, antirracismo, solidaridad con los inmigrantes, ayuda a los pobres, iniciativas para la integración social de los marginados y excluidos, defensa de los trabajadores, de los parados, de los minusválidos, de los animales, etc.), a favor del desarrollo (“sostenible”, suelen añadir), de la justicia, de la paz, de las “libertades” y los derechos y de la democracia en general (luchas por el reparto de la riqueza, corrientes favorables a la “normalización” de las drogas o a la “liberación sexual”, antimilitarismos, pacifismos, “ecologismos” sociales -aquellas corrientes que aun denominándose ecologistas se centran prioritariamente en asuntos meramente sociales anteponiéndolos a los problemas realmente ecológicos- y ambientalismos -corrientes cuya función real es mantener el entorno lo suficientemente habitable para que la población pueda seguir cumpliendo óptimamente con las exigencias de la sociedad tecnoindustrial-, anticapitalismos, etc.). Abarca, pues, la práctica totalidad de eso que se llama “movimientos sociales, contestatarios”, “antagonistas, alternativos”, etc. así como la inmensa mayoría de las ONGs, además de cualquier iniciativa, oficial o no, basada en favorecer la igualdad, la solidaridad (indiscriminada) y la defensa de presuntas víctimas o débiles (las cuales hoy en día abarcan buena parte de las actividades de los gobiernos e instituciones).

Se suele considerar que “progresismo” e “izquierdismo” son sinónimos, y ciertamente así suele ser normalmente, pero no siempre. Si la idea de progreso[5] que defiende un progresismo está basada en aumentar la igualdad, la solidaridad (más allá del grupo social de referencia natural compuesto por los allegados) y la defensa de presuntas víctimas o débiles, que suele ser precisamente la noción de progreso de casi todos los progresismos actuales dicho progresismo es izquierdismo. Pero no todo progresismo tiene esa idea humanitaria de progreso: el colonialismo decimonónico, por ejemplo, se basaba para justificar sus desmanes en otra idea de progreso mucho menos “delicada”, y para nada compatible con el progresismo izquierdista.


Por otro lado, aunque el izquierdismo suele ser abiertamente progresista, hay también corrientes izquierdistas minoritarias presuntamente contrarias al progreso, es decir, supuestamente no progresistas.[6]

Hoy en día, desde hace al menos una década,
[7] la ideología dominante en la sociedad tecnoindustrial es izquierdista. Las instituciones y los medios de comunicación de masas se basan en los valores fundamentales izquierdistas de igualdad, solidaridad (indiscriminada) y victimismo, y los transmiten y ponen en práctica adoptando, apoyando y fomentando muchas de las propuestas que antaño defendían exclusivamente sectores minoritarios (los izquierdistas de hace unos pocos años). Basta con observar mínimamente la propaganda institucional, las noticias, las formas masivas de arte y entretenimiento, la publicidad… para darse cuenta de ello. En consecuencia, la población en general ha asumido los valores izquierdistas de dicha propaganda en mayor o menor grado.

Sin embargo, mucha gente está convencida de que dichos valores izquierdistas son, no sólo minoritarios, sino contrarios a los de la sociedad moderna actual a la cual consideran insolidaria y promotora de la desigualdad. Esta propia creencia es a su vez parte fundamental del izquierdismo pues lo justifica y promueve.

Valoración:

Todo aquel que realmente quiera aspirar a combatir eficazmente el sistema tecnoindustrial, debería rechazar el izquierdismo, porque:

a) La igualdad, la solidaridad con individuos y grupos no allegados y la ayuda a las presuntas víctimas y débiles son imprescindibles para evitar conflictos, tensiones y comportamientos antisociales contrarios al funcionamiento eficiente de la maquinaria social. Dichos valores son necesarios para mantener la cohesión del sistema tecnoindustrial y evitar su disgregación y desorganización. Al asumirlos como propios y promoverlos, el izquierdismo ayuda al sistema. 


b) El izquierdismo se basa, por consiguiente, en valores que son esenciales para la sociedad tecnoindustrial. En consecuencia, lo que el izquierdismo pone en cuestión no es el sistema en sí, sino sólo el que, según los izquierdistas, el sistema no cumpla suficientemente con dichos valores ni, por tanto, persiga suficientemente los fines que éstos implican. Así pues, el efecto del izquierdismo nunca puede ser acabar con el sistema, sino sólo “perfeccionarlo”, de modo que funcione más eficientemente. Por consiguiente, el izquierdismo es inevitablemente reformista y jamás es realmente revolucionario. Cuando el izquierdismo no se reconoce a sí mismo como reformista y se presenta a sí mismo como “revolucionario” es pseudorrevolucionario (cosa habitual en las formas de izquierdismo más radicales).

c) El izquierdismo es un mecanismo de alarma, autorreparación, automantenimiento y autocatálisis del funcionamiento y desarrollo del propio sistema tecnoindustrial. Con sus pseudocríticas el izquierdismo actúa como mecanismo de alarma que señala los puntos flojos, las contradicciones, los límites, los fallos, etc., del sistema. Y con sus propuestas favorece su reparación y reajuste, promoviendo “mejoras” o, como mínimo, paliativos, actuaciones que sirven para reducir las tensiones sociales, psicológicas o ecológicas que pueden entorpecer el mantenimiento, funcionamiento y desarrollo de la sociedad tecnoindustrial. El izquierdismo engrasa la maquinaria social, no la destruye.

d) Con sus propuestas, activismo, grupos, entornos, estética, parafernalia, ideología, etc., aparentemente críticos, combativos, rebeldes y radicales ofrece sustitutos artificiales, inocuos para la sociedad tecnoindustrial, de ciertas tendencias y necesidades psicológicas humanas naturales incompatibles con el mantenimiento y desarrollo del sistema (por ejemplo, sustituye la sociabilidad natural humana que exige, para poder ser plenamente satisfecha, que los grupos sociales sean de pequeña escala -grupos en los cuales todos sus miembros sean capaces de conocerse y relacionarse directamente entre sí-, por la sensación de pertenencia a grandes organizaciones y/o a los entornos y subgrupos izquierdistas). También reconduce y convierte en inofensivos para el sistema ciertos impulsos y reacciones que, de expresarse de forma espontánea, podrían ser dañinos o incluso destructivos para la estructura y el funcionamiento de la sociedad tecnoindustrial (por ejemplo, el activismo izquierdista sirve para el desfogue de la hostilidad provocada por la frustración crónica generada por el modo de vida tecnoindustrial, de modo que ésta no dañe real y seriamente el funcionamiento y estructura del sistema). Así, el izquierdismo con sus propuestas ofrece a los individuos la falsa ilusión de que abrazándolo pueden actuar natural y libremente dentro la sociedad tecnoindustrial, y con sus prácticas les ofrece la impresión, no menos falsa, de estar rebelándose. Funciona, pues, también como válvula de escape psicológica del sistema.

e) Además, a causa de su función como válvula de escape psicológica y de su aspecto, a menudo, pseudocrítico y pseudorrevolucionario, el izquierdismo actúa como una trampa que atrae a personas y grupos realmente críticos y potencialmente revolucionarios, desactivándolos y transformándolos en izquierdistas a su vez. Los entornos y corrientes izquierdistas se sirven de la sobresocialización políticamente correcta (tabúes y dogmas) para encerrar dentro de los esquemas ideológicos y psicológicos izquierdistas las ideas, los valores, las motivaciones, los fines, etc., naturales, originales y potencialmente revolucionarios de muchos de aquellos que entablan contacto con ellos. Así, aquellos que de forma independiente llegan a sentirse descontentos con lo que la sociedad tecnoindustrial está haciendo con el mundo no artificial y con la naturaleza humana, en su intento de contactar con otros individuos con inquietudes semejantes, se aproximan a menudo a corrientes, entornos y grupos izquierdistas, ya que éstos aparentan ser críticos. Muchos quedan inconsciente y psicológicamente atrapados por esos entornos al establecer con ellos afinidades y vínculos socioafectivos que anulan su capacidad de reacción y de crítica, y acaban así, en mayor o menor medida, tácita o explícitamente, y de buen grado o a regañadientes, abandonando o arrinconando sus propios valores y actitudes originales y adoptando los valores, los dogmas, los tabúes, los discursos, las teorías y la (sub)cultura izquierdistas.
Y también funciona en sentido inverso: cuando surgen luchas, entornos, corrientes, teorías o iniciativas críticas con la sociedad tecnoindustrial, en principio ajenas o poco afines al izquierdismo, muchos izquierdistas (en especial los más pseudorradicales) suelen sentirse atraídos por ellas, invaden esos entornos y luchas críticos, originalmente ajenos al izquierdismo, y/o adoptan sus discursos como propios adulterándolos para que se ajusten a las teorías y a los valores básicos izquierdistas, dando como resultado la conversión al izquierdismo de esas luchas o iniciativas inicialmente no izquierdistas, y con ello su desactivación como luchas potencialmente revolucionarias.
El izquierdismo actúa, por tanto, también como mecanismo de autodefensa del sistema al anular impulsos, iniciativas y actitudes rebeldes, disfuncionales y potencialmente peligrosos para el sistema y aprovecharlos (a modo de “jiu-jitsu” psicológico e ideológico) a favor de la sociedad industrial, integrándolos en entornos y corrientes izquierdistas.


f) El izquierdismo es fruto de la alienación, de un estado de debilidad y enajenación psicológica, a menudo causado por las condiciones de vida inherentes a la sociedad tecnoindustrial. La tecnología moderna niega a los individuos la posibilidad de desarrollar y satisfacer plena y autónomamente sus tendencias, capacidades y necesidades naturales, es decir, su libertad, inhibiendo o pervirtiendo la expresión de su naturaleza. Les priva totalmente de la posibilidad de ejercer control sobre las condiciones que afectan a sus propias vidas y atenta contra su dignidad, al convertirlos en seres desvalidos y completamente dependientes del sistema. Les obliga a vivir en condiciones antinaturales para las que no están biológicamente preparados (ruido, alta densidad poblacional, ritmo de vida acelerado, cambios rápidos en el entorno, entornos hiperartificializados, etc.). Regula y restringe su comportamiento natural en muchos aspectos. Etc. Todo esto genera malestar psicológico en muchos individuos (baja autoestima y sentimientos de inferioridad, aburrimiento, frustración, depresión, ansiedad, enfado, vacío, etc.). Y dicho malestar se expresa en forma de victimismo, hedonismo, hostilidad, etc. Estos sentimientos y actitudes son habituales en la sociedad tecnoindustrial y dan lugar a diversos comportamientos antinaturales. El izquierdismo es uno de estos comportamientos. Sus valores fundamentales son inspirados por los sentimientos de inferioridad y tras muchas de sus teorías, discursos y actividades están la falta de confianza en uno mismo, la hostilidad y el aburrimiento. Y como el izquierdismo favorece en realidad el desarrollo de la sociedad tecnoindustrial, actúa como un mecanismo de retroalimentación de la alienación y, con ella, de sí mismo.[8]

g) Los valores e ideas izquierdistas son contrarios a la realidad, a la razón, a la verdad y a la Naturaleza (humana o no). En muchos casos esto es efecto de la alienación inherente a la sociedad tecnoindustrial en general, y al izquierdismo en particular, y a su vez los retroalimenta. La mayoría de las teorías izquierdistas son lógica, empírica y filosóficamente absurdas. Y la teoría y los valores básicos izquierdistas, así como algunos otros que suelen ir a menudo asociados al izquierdismo, son, en el mejor de los casos, perversiones de valores naturales y correctos (por ejemplo, la solidaridad indiscriminada es una adulteración colectivista de la solidaridad natural entre individuos allegados) y, en el peor, meros disparates (el relativismo, por ejemplo). El izquierdismo necesita, pues, falsear los hechos para ajustarlos a su teoría y a sus valores.

h) El izquierdismo es una amenaza para la autonomía de la Naturaleza salvaje, incluida la verdadera libertad humana. Al situar la igualdad, la solidaridad indiscriminada o la defensa de las víctimas por encima de cualquier otro valor, descuida, o incluso desprecia la autonomía de lo no artificial -porque, de hecho, ésta es incompatible con esos valores básicos izquierdistas.

Conclusión:



[Este punto va especialmente dirigido a todos aquellos que desearían poder hacer algo para tratar de acabar realmente con el sistema tecnoindustrial pero, debido a que sienten un genuino y justo rechazo por el izquierdismo, se muestran acertadamente muy suspicaces con la mayoría de las corrientes presuntamente críticas de la sociedad industrial actual].

¿Cómo actuar con respecto al izquierdismo?



- Criticarlo, desvelando lo que realmente es: un engaño, una trampa, un mecanismo del propio sistema para perpetuarse y crecer más fácil y eficientemente, un pobre sucedáneo de la verdadera rebelión y una locura fruto de las condiciones antinaturales inherentes a la vida moderna.
Pero sin que dicha crítica se convierta en un objetivo en sí. Sólo ha de ser un medio, un requisito práctico, imprescindible hoy en día, para tratar de lograr un fin mucho más importante: eliminar el sistema tecnoindustrial y acabar con el sometimiento de la Naturaleza salvaje -interna y externa a los seres humanos- que éste inevitablemente conlleva.

- Evitar caer en la trampa. Intentar mantenernos estrictamente separados del izquierdismo, de su influencia, de sus entornos, de sus valores, teorías y discursos. Y viceversa, mantener alejado al izquierdismo de nosotros; tratar de que nuestros valores, teorías y discursos no sean absorbidos, pervertidos y desactivados por el izquierdismo.[9]



- No avergonzarse de tener valores e ideas no izquierdistas; no dejar que las reacciones sobresocializadoras[10], los dogmas y los tabúes izquierdistas políticamente correctos nos influyan. Esto a su vez ayudará a mantener alejados de nuestras teorías, discursos, y entornos, de nuestra lucha, a los izquierdistas y a evitar así su nefasta influencia.


- Ir creando y difundiendo una ideología realmente crítica, no izquierdista, verdaderamente revolucionaria y contraria al sistema tecnoindustrial, a la civilización y a toda forma de sistema social que inevitablemente atente contra la autonomía del funcionamiento de los sistemas no artificiales.



Último Reducto








[1] Quizá “izquierdismo” no sea el término más adecuado para expresar el concepto al que Último Reducto se quiere referir aquí. Todo el mundo tiene cierta noción intuitiva de lo que es el “izquierdismo”, pero a menudo dichas nociones varían notablemente de unos individuos a otros y pocos son capaces de explicar correcta y coherentemente cuál es su idea de “izquierdismo”. Además, como en el manicomio (y no por mera casualidad), en esto de las nociones intuitivas del izquierdismo, normalmente, ni están todos los que son, ni son todos los que están (ciertas nociones o definiciones incompletas, a menudo, no abarcan todas las formas de izquierdismo realmente existentes -por ejemplo, consideran izquierdismo sólo el marxismo-leninismo, o sólo el anarcosindicalismo, o sólo la subcultura “antagonista”, etc.- y ciertas nociones o definiciones excesivamente vagas o amplias podrían abarcar corrientes que en realidad no son realmente izquierdistas -por ejemplo, ciertos islamismos-).

Todo esto complica la definición e interpretación del concepto al cual Último Reducto se refiere con dicho término. Sin embargo, lo importante aquí es tratar de expresar, aclarar y captar dicho concepto sin perdernos en discutir cómo llamarlo. Que cada cual lo denomine como buenamente quiera y pueda.
[2] Versión actualizada en marzo del 2015. © copyright 2007, Último Reducto.
[3]Existe otra característica que probablemente sea también común a prácticamente toda forma de izquierdismo: la creencia en la posibilidad de lograr algún tipo de utopía, es decir, un mundo o al menos una sociedad ideales armoniosos, sin conflictos ni problemas. La mayoría, si no todos, los tipos de izquierdismo tiene como fin alcanzar alguna forma de utopía. No obstante, la creencia en mundos o sociedades ideales y perfectos, el deseo de alcanzarlos y su adopción como fines que lograr no es necesariamente exclusiva del izquierdismo.
[4] La sociedad tecnoindustrial debe ser combatida, y no reformada, porque atenta inevitablemente contra la autonomía del funcionamiento de los sistemas no artificiales, es decir, de la Naturaleza salvaje, tanto externa como interna a los seres humanos. Para profundizar en este asunto, véase por ejemplo, La Sociedad Industrial y Su Futuro, Freedom Club (Ediciones Isumatag, 2011).
[5] Progreso: creencia en la bondad absoluta de algún tipo de proceso de desarrollo.
[6] Si bien, en realidad, todas ellas defienden, de un modo u otro, alguna forma de progreso, aunque sólo sea un progreso inmaterial, moral, “espiritual”.
[7] Esto ha de ser entendido tomando como referencia la fecha en que fue publicada la primera versión de este texto: 2007.  
[8] Esto es sólo una aproximación general a la psicología del izquierdismo. Cabría hacer muchas matizaciones al respecto, como por ejemplo, que no siempre es la alienación provocada por la vida moderna la causa de los rasgos psicológicos propios del izquierdismo. Muchos izquierdistas sencillamente son psicológicamente débiles por naturaleza.
[9] A este respecto, no hay que caer en la ingenuidad y superficialidad de creer que todo aquel que aparenta rechazar el izquierdismo realmente no es izquierdista. No basta simplemente con que use el término “izquierdismo” de forma despectiva. Muchos izquierdistas que cumplen paradigmáticamente la definición de izquierdismo dada en este texto (por ejemplo, muchos anarcosocialistas, autónomos, anticapitalistas, insurreccionalistas, situacionistas, anarcoprimitivistas, marxistas, etc.) suelen meterse a menudo con algo a lo que ellos llaman “izquierdismo”, dando a entender que ellos mismos no se reconocen como lo que de hecho son: izquierdistas a su vez. Para identificar a los izquierdistas hay que fijarse en cuáles son sus valores básicos, sus ideales, sus objetivos, sus referentes y ascendentes ideológicos, etc., y no sólo en si expresan explícita y aparentemente rechazo por el “izquierdismo” en su discurso.
[10] Sobresocialización: interiorización excesiva por parte de los individuos de los valores de su entorno social, en gran medida favorecida por éste, de modo que son incapaces de contravenirlos sin sentir vergüenza o remordimientos. Afecta en mayor o menor medida a casi todas las personas, pero en especial a aquellos individuos que son más susceptibles a las influencias de su entorno social. Es un fenómeno habitual en la sociedad tecnoindustrial actual (aunque no sólo en ella) y es especialmente abundante e intenso en sus subsistemas izquierdistas. Tiene mucho que ver, por ejemplo, con la noción de lo “políticamente correcto”, ya que es lo que permite que ésta se imponga.